Creo que las experiencias memorables solo son posibles cuando la operación que las
sostiene es saludable, clara y humana.
La operación no es una lista de tareas: es un sistema vivo donde territorio, personas,
decisiones y dinámicas se entrelazan.
Mi mirada nace de años observando operaciones hoteleras desde dentro, acompañando
equipos en contextos exigentes y viendo cómo incluso buenas experiencias se deterioran
cuando no existe un diseño operativo capaz de sostenerlas.
He visto también operaciones bien diseñadas perder coherencia cuando se introducen
ajustes improvisados, sin criterio ni visión sistémica, generando sobreesfuerzo, desgaste
del equipo, pérdida de foco y alta dependencia de personas clave. (pérdida de coherencia
y talento. Mucha rotación)
Ahí entendí que el problema no siempre es la falta de diseño, sino la falta de
comprensión del sistema que ese diseño busca sostener.
Mi trabajo no separa diseño y gestión.
Es clave que los liderazgos comprendan el porqué y las consecuencias de cada
decisión diaria.
Cuando el sistema se entiende, la gestión deja de reaccionar y comienza a sostener.
Menos desgaste, más claridad;
Menos reacción, más criterio;
Menos carga operativa, más experiencia.